Texto acerca del modo de producción Esclavista
La esclavitud fue
el segundo modo de producción de la historia humana y la primera
forma de sociedad clasista (es la concepción mediante la cual se interpreta que
la sociedad está dividida en clases sociales, una de las cuales, minoritaria,
se apropia del trabajo que produce otra, mayoritaria, ejerciendo esta
dominación mediante el Estado, las leyes y las fuerzas represivas. Por lo
general, un clasista asume su pertenencia a una u otra clase y obra en
consecuencia de sus intereses.), en este modo de producción se dio la
existencia de la explotación de los hombres cuya forma era la esclavitud.
El modo de
producción esclavista es propio de un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas
netamente preindustrial. El capital es escaso, no habiendo incentivos para la inversión,
aunque se amasen inmensas fortunas (se acumulan objetos de lujo, propiedades
inmuebles y esclavos, no interesando los bienes de producción como maquinaria);
las técnicas son muy rudimentarias y tradicionales.
Se requirió de un proceso, lento, de miles de años para pasar del modo de producción de las comunidades primitivas al régimen esclavista, estamos hablando de unos tres a cuatro mil años. Concretamente en el periodo neolítico de la era cuaternaria, situado entre el mesolítico, y la edad de los metales donde las fuerzas productivas fueron creciendo poco a poco. Así mismo la densidad de población era cada vez mayor, creando intereses, una vez común y en otras antagónicas entre las diferentes comunidades, que, al agruparse, surge una nueva división del trabajo, la instauración de órganos que deben cuidar los intereses comunes y defenderse de los adversarios. Así tenemos que la primera forma de sociedad clasista, surgida como consecuencia de la desintegración y caída del régimen comunal primitivo que fue, sin duda alguna, la esclavitud.
El modo de producción esclavista fue el componente esencial de la formación económico social de la civilización grecorromana y lo que le proporcionó la base tanto de su éxito como de su crisis. La historiografía materialista insiste en la originalidad de ese hecho y su trascendencia. La esclavitud ya había existido en formas diferentes en las civilizaciones del antiguo Oriente, pero siempre había sido una condición jurídicamente impura, que con frecuencia tomaba la forma de servidumbre por deudas o de trabajo forzado, entre otros tipos mixtos de servidumbre, y formando sólo una categoría muy reducida en un continuo de dependencia y falta de libertad que llegaba hasta muy arriba en la escala social.
La esclavitud nunca
fue el tipo predominante de extracción de excedente, sino un fenómeno que
existía al margen de la principal mano de obra rural.
Las grandes épocas
clásicas: Grecia en los siglos V y IV a. C. y Roma desde el
II a. C. hasta el II d. C. fueron aquellas en las que la
esclavitud fue masiva y general entre los otros sistemas de trabajo. La
decadencia de la esclavitud, en el Helenismo o en la Roma de la crisis del
siglo III, significó la decadencia de ambas culturas urbanas.
El modo esclavista
de producción era progresivo en comparación con el régimen de la comunidad
primitiva, dado que la esclavitud hacía posible un mayor desarrollo de la
producción. Sin embargo, con el tiempo el régimen esclavista se convirtió en un
freno para el desarrollo de la sociedad. Los esclavos no estaban interesados
por el resultado de su labor. Bajo la esclavitud se empleaban sólo instrumentos
primitivos y la productividad del trabajo seguía siendo baja. Se explotaba a
los esclavos de manera tan cruel que su vida era corta, y las fuentes que
permitían completar los efectivos necesarios se agotaron. El régimen esclavista
entró en el período de crisis. Lo cuarteaban las sublevaciones de los esclavos
y la lucha de los campesinos libres contra los dueños de esclavos. El
hundimiento del modo esclavista de producción se aceleró debido a los ataques
desde el exterior y su puesto fue ocupado por el modo feudal de producción.

Comentarios
Publicar un comentario